Hay una creencia bastante extendida en el mundo del diseño gráfico que viene a decir que aunque el presupuesto que se tiene para un proyecto sea sumamente raquítico y el material que se dispone para la creación del mismo sea casi inexistente, si se tienen buenas ideas el proyecto acabará siendo brillante. También existe esa otra de que muchos estudios hacen trabajos espectaculares debido a que manejan presupuestos desorbitados con los que poder pagar grandes fotógrafos, ilustradores, tipógrafos o lo que les venga en gana, que si no tuviesen todo ese dinero respaldando sus trabajos realmente no estarían tan valorados. Como suele ocurrir en estos casos, dichas "reglas" a veces se cumplen y a veces no.
En lo que todo el mundo está de acuerdo es que si en un proyecto coincide una idea genial con un presupuesto de más de seis cifras el resultado será por regla general de exhibir en un museo. Me imagino la cara que se les debió de quedar a la gente de BLT & Associates, cuando recibieron la llamada de los productores de El caballero Oscuro, para encargarse de la comunicación de la película. Ahí es nada, encargarse del diseño gráfico de la película llamada a ser el mejor film de superhéroes de la historia, eso para empezar, ya que cuando se vislumbraron las cifras para el presupuesto de la campaña, se les debió quedar una sonrisa más marcada que la del mismísimo Joker.
Ya tenemos un ingrediente de la receta, el dinero. Ahora falta el otro, las ideas, más bien en singular, LA IDEA, en mayúsculas y negrita. Primero se hacen unos carteles que nada más mirarlos te entren unas ganas horribles de ir a ver la película al cine, seas o no fan de Batman. Misión cumplida. Después, aprovechando el tirón que posee el personaje del Joker, ¿por qué no rediseñar los carteles ya hechos como si el Joker los hubiera pintarrajeado?, así de fácil, así de genial. El resultado: lo dicho, campaña para exhibir en un museo.




